Un sector en crecimiento


El sector de material eléctrico está integrado en nuestro país por más de 500 empresas, según datos de la Asociación Española de Fabricantes y Exportadores de Cables, Aparellaje y Material Eléctrico. La mayoría son pequeñas y medianas, tanto por volumen de facturación, como por tamaño de plantilla.

El sector comprende los equipos, componentes, materiales y accesorios destinados a la realización de instalaciones eléctricas fijas, industriales y domésticas, y su conexión con las estaciones transformadoras.

En los últimos años, según datos de la Asociación de Fabricantes de Material Eléctrico (AFME), la producción de la industria española de material eléctrico se ha incrementado significativamente. En 1995 la producción alcanzó casi los 600 mil millones de pesetas, lo que suponía un notable incremento con respecto al año anterior.

En 1995, la industria europea aumentó también su facturación. En el ranking de países, España ocupó el cuarto puesto, con el 6, 82% de la producción, por detrás de Alemania, Francia y Reino Unido.

En nuestro país, los subsectores con mayor producción son: aparellaje, cables y aislantes, iluminación, motores, material de instalación doméstica, envolventes, transformadores, otros componentes y aparatos de medida y control.

Cataluña fue la primera comunidad autónoma en cuanto al número de ventas registradas en 1995, seguida de Madrid, País Vasco y Andalucía.


Las exigencias de Europa

Nuestros productos son cada día más competitivos en los mercados exteriores, gracias al esfuerzo que los últimos años ha realizado la industria española de material eléctrico para adaptarse a la legislación comunitaria.

Actualmente, la industria española se caracteriza por la alta tecnificación de procesos y productos, consecuencia de la exigencia de implantación de exhaustivos sistemas de calidad total. En España, más de un centenar de fabricantes de material eléctrico tienen el Certificado de Empresa, de acuerdo con los estándares de la ISO 9000 certificados por AENOR (Asociación Española de Normalización y Certificación), mientras que otras empresas están registradas por otros organismos internacionales.

Las directivas comunitarias obligatorias, que afectan a este sector, como la de compatibilidad electromagnética (de aplicación desde enero de 1996) o la de marcado CE, han obligado a las empresas a acelerar sus procesos de adaptabilidad a las exigencias del mercado europeo.

El principal mercado para la industria española sigue siendo el nacional, aunque la posición en el mercado exterior tiene una importancia creciente y mejora cada año.

 

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